Hoy, 28 de enero, se ha presentando la cifra definitiva de paro de 2010, 4.696.600 de personas desempleadas, mientras el gobierno presenta un nuevo flamante recorte de los derechos sociales como un logro para el bienestar general.
Ante esto hay que decir que crear empleo no es tan difícil si se dan facilidades para ello. Los puestos de trabajo no los crea el Estado, ni las multinacional, ni los mercados… lo crean los autónomos y las PYME’s, y a estos es a quien hay que apoyar, pues si estos funcionan a los demás se les puede mandar más allá de donde se perdió la Sarmiento.
Una reforma laboral que subvenciona los despidos con dinero público no tiene sentido, es absurda; una reforma de las pensiones para cotizar más, cobrar menos y casi obligar a hacer un plan de pensiones privado más parece una estafa que una conquista social. Hay que crear trabajadores autónomos a coste cero, y la fórmula ya es conocida, se empleaba en al antiguo Impuesto de Actividades Económicas.
Un nuevo autónomo, o PYME, el primer año de actividad tendría cero cotizaciones a la Seguridad Social y cero tributación por IRPF, únicamente pagaría IVA, al liquidarse por la diferencia entre el cobrado y el pagado. Eso sí, sin merma de derechos ni obligaciones.
En cuanto a los trabajadores de este nuevo autónomo, o PYME, se aplicaría el mismo criterio, cero cotizaciones por parte de la empresa, y cero retenciones por IRPF.
Estas condiciones especiales serían de carácter progresivo, el primer año cero, el segundo año se pagaría de todo el veinticinco por ciento, el tercer año el cincuenta el por ciento, el cuarto año de actividad el setenta y cinco por cierto, y al quinto año la empresa tendría ya las cargas sociales y fiscales que le correspondieran en función de su actividad, empleados y rendimiento.
¿Qué no se puede hacer? ¿Por qué no? ¿Por qué habría actividad de la que el Estado no recaudaría dinero? ¿Y ahora con cinco millones (5.000.000) de personas mano sobre mano si lo ingresa?
Por supuesto a las empresas en activo, en función de su antigüedad, actividad, volumen de empleados, etc, también habría que aplicarles una escala de bonificaciones sociales y fiscales, que no podría llegar al “coste cero”, pues ese impulso inicial ya no lo necesitan.
Queda la “picaresca”, pues más de uno pensaría en iniciar actividades para aprovecharse de esta modalidad de creación de nueva empresa para intentar dar “el pelotazo” de no pagar nada o muy poco, y cuando la situación se fuera a normalizar cesar en la actividad. Esto debería regularse, de forma que las empresas acogidas a esta modalidad, en el momento de su cese fueran auditadas, y si la causa es justificada, pues no pasa nada, todas las empresas no tienen obligación de ir bien y hay miles de factores que influyen en su devenir, pero si el cese no se debe a motivos reales para ello, sino a la picaresca para no hacer frente a sus obligaciones sociales y fiscales, se debería exigir el pago de todo lo dejado de ingresar durante el periodo de actividad, incluso con cargo al patrimonio personal, aunque se tratara de algún tipo de figura societaria.
En definitiva, crear empleo es relativamente sencillo, pero hay que quitar trabas y dar facilidades, aunque dudo que lo planteado algún día se ponga en práctica, pues iría contra la esencia misma de esta crisis, que no es otra que la demolición de buen parte del Estado Social, algo que, en el caso de España, podría ser incluso inconstitucional (art. 1.1 Constitución de 1978).



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