Una consecuencia más de la crisis económica es la disminución en las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar, debido al miedo a “problemas” con la empresa si la trabajadora embarazada o madre, o el padre, solicitan la adaptación de su jornada laboral para acomodarla a sus necesidades familiares.
Las solicitudes de reducción de jornada por cuidado de hijo o las excedencias por este mismo motivo, durante 2010 y lo que va de año 2011, han disminuido considerablemente, de media un 10% a nivel nacional. Manteniéndose estable únicamente, como es obvio, las prestaciones de la Seguridad Social: prestación por maternidad, prestación por paternidad, prestación por riesgo durante el embarazo, y la prestación de riesgo durante la lactancia natural.
Estas situaciones de discriminación y acoso laboral por la maternidad, aunque son conocidas por la mayoría de las trabajadoras y trabajadores afectados por estos incumplimientos, tan solo el 20% solita información profesional sobre estas cuestiones, aunque raramente inician actuaciones judiciales para solicitar la aplicación de las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar.



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